martes, 12 de junio de 2012

Los comienzos de la teoría psicoanalítica. "En psicología hay un antes y un después de Freud"

La psicología tradicional imperante hasta fines del siglo XIX había centrado sus estudios en la conciencia. La teoría psicoanalítica desarrollada por el médico Sigmund Freud significó una nueva forma de entender la psicología e influyó de manera notable en toda la cultura del siglo XX. Su aporte fundamental fue el descubrimiento del inconsciente. Estableció que allí se encuentran las verdaderas razones que determinan nuestras conductas, que son desconocidas por nosotros mismos. El cuerpo teórico sostenido por Sigmund Freud conforma la teoría psicoanalítica.
El descubrimiento del inconsciente ha tenido consecuencias que desbordaron el campo de la psicología; se irradió a las artes (pintura, literatura) y luego a otros campos del conocimiento.

La influencia del psicoanálisis no solo ha determinado cambios importantes en la ciencia psicológica sino que se ha extendido a otros campos científicos, hacia el arte en todas sus manifestaciones y a la vida social. 



"La persistencia de la memoria", obra
de Salvador Dalí.
Los relojes tienen que ver con la
percepción del tiempo y del espacio,
y el comportamiento de los recuerdos,
que adquieren formas blandas que se
ajustan a las circunstancias.


El movimiento surrealista y toda la vanguardia artística del siglo XX demuestra esta influencia; la literatura (Joyce), el cine, la pintura (Dalí) son ejemplos muy claros.

lunes, 11 de junio de 2012

Pilar fundamental de la teoría psicoanalítica: El inconsciente. Qué es, y su funcionamiento.

Inconsciente: Sede de los conflictos reprimidos de carácter sexual que no tienen lugar en la consciencia por efectos de la represión. 


¿Qué es?


Lo inconsciente está separado, escindido, del pensar consciente del ser humano. Antes de Freud, la psicología aceptaba la existencia de ideas latentes momentaneamente fuera de consciencia por falta de interés o fuerza, pero que podían volver a formar parte de ella. Sin embargo, no se había avanzado mucho en la investigación de este hecho.
Freud observó que estas ideas olvidadas tenían gran importancia, dado que se vinculaban con sentimientos o emociones fuertes, o conflictivas que eran "olvidadas". Esto se producía por un mecanismo inconsciente, la represión que está relacionado con conflictos de origen sexual infantil desconocido por quien los padece. 
Freud estableció que las dificultades que tenían para recordar algunos acontecimientos o sentimientos conflictivos se debían a un mecanismo que se llamó represión. 
El inconsciente es algo psíquico, no está en un lugar anatómico determinado. 
Durante sus primeros años de trabajo, Freud recurrió a la hipnosis de los pacientes. Luego incorporó un método llamado catártico, que incitaba al enfermo neurótico a decir todo lo que decía o pensaba, tuviera o no relación con lo que se estaba hablando. 
Luego decidió que la asociación libre debía ser el método central del psicoanálisis. Las asociaciones que va realizando el paciente y la relación especial que va estableciendo con su terapeuta, reactiva los vínculos con las personas significativas de su infancia, y se llama transferencia. 


Funcionamiento.


En el inconsciente no funciona la lógica del tiempo ni del espacio, el antes y el después no guardan relación cronológica y se fusiona en las imágenes, se "deforma la realidad" para construir una diferente que combina deseos, percepciones, recuerdos.
El inconsciente está poblado de "huellas", agradables y desagradables ya sea de experiencias infantiles u otras que cuando han sido traumáticas quedan reprimidas, y en el inconsciente aparecen de distintas formas, según ciertas "leyes".


Leyes que rigen el inconsciente.



  • Atemporalidad: coexisten los deseos infantiles con los adultos, se mezclan los tiempos.
  • Ausencia de contradicción: Los deseos o sentimientos contradictorios pueden coexistir sin que resulte conflictivo. Algo nos gusta y nos disgusta al mismo tiempo. Ejemplo: Sueño que estoy en un lugar donde todo es muy lindo, armónico y luminoso, pero me quiero ir rápido de ahí, ya que no me gusta.
  • Predominio del principio del parecer: La realidad psíquica predomina sobre la realidad material. No se puede esperar para satisfacer el deseo. Es la búsqueda del placer sin ningún tipo de censura. Ejemplo: Esta mañana tenía que despertarme temprano para repasar para el examen, anoche me olvidé de poner el despertador y falté.
  • Proceso primario: Es el mecanismo fundamental del sistema inconsciente. Establece la posibilidad de que el deseo realice distintas transformaciones. En los sueños estas se producen de forma permanente, en especial los desplazamientos y las condensaciones. Desplazamiento: Durante el día alguien me gana una discusión, luego sueño que hablo ante un auditorio y convenzo a todos con mi discurso, descalificando los argumentos de mi rival. Condensación: Es mi hermano, pero tiene puesta la remera de mi novio y se peina igual que el rector.



domingo, 10 de junio de 2012

Manifestaciones del inconsciente

El inconsciente puede llegar a conocerse a través de sus manifestaciones, como son por ejemplo :


  • Sueños,
  • Actos Fallidos ("equivocaciones", olvido),
  • Síntomas neuróticos.
Estas manifestaciones proporcionan datos que permiten conocer los contenidos que no llegan a la conciencia.
Si bien el inconsciente se hace escuchar a travez de los sueños, olvidos, chistes o síntomas, no es fácil comprender sus mensajes.Tampoco es necesario desentrañarlo, excepto en aquellos casos que expresan conflictos emocionales capaces de perturbarnos en algún sentido.


Los sueños
El tema de los sueños hace interesante para la humanidad en todos los tiempos; a través de su historia se han eliminado fantasías y teorías de las mas vareadas. Hay quienes recuerdan mejor sus sueños y quienes afirman no recordarlos nuncas
Para Freud los sueños fueron la "pista" mas apropiada para llegar al conocimiento del inconsciente. En su obra la interpretación de los sueños demostró como, de acuerdo con su teoría, los sueños son la realización de deseos.
Los deseos que se realizan en los sueños son deseos inconscientes y estos no siempre son coincidentes con lo que deseamos de forma consiente. Esos deseos aparecen disfrazados en lo que soñamos y por lo tanto no es fácil conocerlos. En el sueño se distingue entre un contenido manifiesto, que es el relato de lo que soñamos, y un contenido latente que se refiere al real significado que tiene ese sueño.


Los actos fallidos
Se llaman actos fallidos a aquellos olvidos de nombres o palabras, equivocaciones al leer, escribir o hacer algo, a la sustituciones y los errores que cometemos en la vida diaria y que se deben a causas desconocidas y surgen involuntariamente , son una expresión normal de la vida de cualquier persona. Ocasionan situaciones ruisueñas o desagradables. Muchas veces cometemos actos fallidos en los cuales no es relativamente fácil reconocer el deseo inconciente que estamos expresando a través de ellos.


Ejemplo de acto fallido:


























Los síntomas neuroticos
Todo síntoma es señal de algo. En el caso de los sintomas neuróticos, la señal esta indicando algun desajuste  psiquico y la imposibilidad de satisfacerlo. Los síntomas neuróticos, al igual que los sueños y los actos faliidos y algunos chistes, son otras de las manifestaciones del inconsciente, pero tanto los sueños como los actos fallido forman parte de la vida normal, mientras que los sintomas neuróticas indican algun grado de patología. Algunos ejemplos de sintomas neuróticos :


  • Una persona que jamás sale de su casa sin volverse varias veces para comprobar si es que a cerado bien la puerta.
  • Un chico que cada vez que debe rendir un examen queda afónico. 





sábado, 9 de junio de 2012

La evolución psicosexual y sus etapas.

El concepto de sexualidad es central para la teoría psicoanalítica. Pero Freud entendió este término de una forma distinta de la que se utiliza en el lenguaje cotidiano.
Para él, la sexualidad no es un instinto ni se reduce solo a la genitalidad, sino que es una pulsión que no se dirige a un objeto ni a un fin determinado, sino que varía a lo largo de la vida de una persona y que se expresa de distinta forma en cada una de sus etapas de evolución. 
Por esto, el concepto de sexualidad se define como el producto de la historia infantil de cada uno, y no como un producto de la naturaleza. 
Cuando las pulsiones se dirigen hacia los distintos objetos generan una energía llamada libido, que es un impulso al placer. 
Freud consideró que las pulsiones se dirigen hacia distintas zonas u órganos corporales (zonas erógenas) en los se centran las gratificaciones sexuales y que van variando desde el nacimiento hasta la pubertad y su evolución es de suma importancia para el desarrollo psicológico de las personas. 




Etapas de evolución psicosexual. 


La etapa oral. Desde el nacimiento hasta los 18 meses. Zona erógena: la boca. El placer fundamental es el chupeteo.


La etapa anal. Entre los 18 meses y los 3 años. Zona erógena: el ano. Hay una actividad intestinal que causa alivio y placer en su faz expulsiva.


La etapa fálica. Entre los 3 y los 5 años. Zona erógena: Los órganos sexuales. El pene en el varón y el clítoris en la niña son centro de interés. En esta etapa surge el complejo de Edipo.


El período de latencia. La segunda infancia y hasta la adolescencia. Los impulsos sexuales y agresivos quedan como "dormidos", hay un aquietamiento temporario o en "estado latente". Esto como consecuencia de la intensidad del conflicto edípico. 


La etapa genital. De la adolescencia en adelante. Durante la pubertad surgen transformaciones madurativas a partir de las que se acentúa la atracción por el sexo opuesto, se erotizan los órganos genitales.





viernes, 8 de junio de 2012

El complejo de Edipo.

Mito: Edipo es el mítico rey de Tebas, hijo de Layo y Yocasta, que mató, sin saberlo, a su propio padre y desposó a su madre. Al nacer Edipo, el Oráculo auguró a su padre lo que sucedería; y Layo, queriendo evitar el destino lo mandó matar recién nacido. Apiadado de él, su verdugo en lugar de matarlo lo abandonó en un monte. Un pastor halló al bebé y lo entregó a los reyes de Corinto que se encargaron de su crianza. Cuando Edipo llegó a la adolescencia comenzó a sospechar que no era hijo de sus pretendidos padres. Para salir de dudas consultó al Oráculo que le auguró que mataría a su padre y desposaría a su madre. Edipo, creyendo que sus padres eran los que lo habían criado, decidió alejarse para huir a su destino.
Emprende un viaje y en el camino hacia Tebas se encuentra con Layo en una encrucijada, discute con él por la preferencia de paso y lo mata sin saber que era el rey de Tebas y también su verdadero padre. Después de pasar una prueba muy difícil, Edipo es nombrado rey y se casa con la viuda de Layo, Yocasta, su verdadera madre. Descubre posteriormente que es el hijo de Yocasta y Layo. Al enterarse Yocasta que se ha casado con su propio hijo se suicida y Edipo se quita los ojos con los broches de su vestido, abandona el trono y huye.



Sigmund Freud se inspira en esta tragedia griega para explicar la tendencia amorosa de los varones hacia la madre y los celos, en conflicto con el afecto, hacia el padre y la misma tendencia en las mujeres con sus progenitores, en forma opuesta, aunque reconoce que en las niñas el Edipo no es simétrico al del niño, debido a la estructura de la relación de ambos bebés con la madre antes de los tres años.



Se debe entender el concepto de deseo, según el cual el ser humano expresa sus necesidades. Así se explica que el bebé luego de haber satisfecho su necesidad (amamantarse), porsigue con el chupeteo (placer), y es en el encuentro con el otro, su semejante (madre o sustituto), que se genera el deseo. El concepto de deseo es de difícil descripción y comprensión, y fue definido por Freud como el impulso del bebé a hacer reaparecer los rasgos de aquella experiencia placentera y que, en ausencia de la satisfacción, vuelve a surgir como necesidad de que cese el displacer actual. 





jueves, 7 de junio de 2012

El aparato psíquico. Primera y segunda teoría.

Es necesario aclarar que Freud habla del aparato psíquico humano en relación con una forma particular de funcionamiento sin hacer referencia a aquellos aspectos anatómicos o neurológicos. A lo largo de su vida fue elaborando un conjunto de ideas sobre el funcionamiento psíquico que dieron lugar a dos teorías sucesivas y complementarias. Ambas teorías contemplan tres elementos y también se las conoce con el nombre de tópicas.

El aparato psíquico: Primera y segunda teoría.

Primera teoría:
  • Inconsciente - Consciente - Preconsciente. 
  • Año 1913 - 1915.
Segunda teoría:
  • Ello - Yo - Superyó.
  • Año 1920 en adelante.
Cuando se mencionan los componentes de la primer tópica, es correcto hablar de sistemas:

  1. Sistema inconsciente: Ya descripto en entradas anteriores, por ser el pilar fundamental de la teoría psicoanalítica.
  2. Sistema preconsciente: formado por aquellos sentimientos, pensamientos, fantasías y represetanciones que no están presentes en la consciencia, pero que pueden hacerse presentes en cualquier momento, sin vencer gran resistencia para que se hagan conscientes. 
  3. Sistema consciente: Es el que nos hace relacionarnos de forma directa con la realidad a través de todo lo que percibimos. Las representaciones conscientes son todo lo que registramos, ya sea afuera de nosotros (lo que vemos, escuchamos, hacemos) como lo que pasa dentro (lo que recordamos, deseamos, sentimos). Por medio de la consciencia conocemos las cosas de forma reflexiva. Para la teoría psicoanalítica no solo el sistema consciente es el que percibe, ya que también los inconscientes y lo preconsciente están presentes en el momento de percibir. Esa presencia hace que muchas veces la percepción esté distorsionada por algún deseo inconsciente que está incidiendo. 
La segunda teoría es una ampliación que realiza posteriormente Freud, el Ello, el Yo y el Superyó desempeñan funciones distintas pero interactúan de forma permanenente, se los llama instancias.
La conducta es siempre dinámica ya que es el resultado de estas tres instancias o componentes del aparato psíquico:
  1. Ello: En él se alojan todos los deseos del ser humano. La función del Ello es lograr el placer y evitar el dolor o displacer. El deseo es el motor del aparato psíquico, y se rige por el proceso primario. Freud consideró que el aparato psíquico del bebé recién nacido forma todo Ello, es todo deseo que urge ser satisfecho. 
  2. Yo: Es la parte de nuestro aparato psíquico que reconocemos como propia. Del yo se dice que es "la parte ejecutiva" de la personalidad. Es  una suerte de organizador que percibe las necesidades externas y las internas. El yo, además de percibir, tiene otras funciones muy importantes: el pensamiento, la memoria, la relación con los otros; Además debe "controlar" los impetuosos deseos provenientes del Ello. 
  3. Superyó: Freud afirma que al nacer todo bebé es solo Ello (placer), siente una sensación de hambre que requiere ser satisfecha y percibe que siempre hay alguien que lo alimenta, luego comienza a distinguir diferentes situaciones que dan comienzo al surgimiento de Yo. A medida que va creciendo, continúa sus aprendizajes, entre ellos que hay cosas que puede hacer y otras que no: comienza a formarse el superyó. El niño va orientando su conducta según lo indicado por adultos, quienes le otorgan premios y castigos. Así surgen dentro de cada uno representaciones internas de lo que es o no correcto, de las normas sociales y los valores de la sociedad en la que vive. Dentro del superyó hay dos aspectos: 1 - Lo que no debe hacerse y 2 - Lo que sí debe hacerse para ser mejor. El primero se llama "consciencia moral" y segundo "ideal del Yo".

Su funcionamiento.

Estas dos formulaciones sobre la estructura del aparato psíquico funcionan de forma dinámica, requieren energía y se interrelacionan. 
La cantidad de energía psíquica es limitada y se distribuye entre Ello, el Yo y el Superyó. Cuando una de las instancias utiliza mucha cantidad de energía, las otras se debilitan. 
Esta dinámica es permanentemente cambiante, no funciona de forma rígida; en las personalidades sanas existe un equilibrio entre el Ello, el Yo y el Superyó bajo la coordinación del Yo, pues entre sus funciones está el contacto con la realidad. El Yo trata de mantener una armonía entre las pulsiones instintivas (Ello) y sus frecuentes choques con el Superyó. 






miércoles, 6 de junio de 2012

Los mecanismos de defensa.


El yo debe defenderse de forma permanente de los conflictos que le ocasionas aquellos deseos inconvenientes (cobijados en el Ello) que contradicen las posibilidades de satisfacción (por oposición del Superyó). 
Los recursos que utulizamos para ese fin fueron uno de los principales descubrimientos de Freud: los mecanismos de defensa. Los utilizamos de forma inconsciente, no advertimos que los estamos haciendo. 

Algunos mecanismos de defensa:
  • Represión: Aquellos contenidos conflictivos aparecen como "olvidados". 
  • Negación: Es la tendencia a negar sentimientos de dolor o pérdida.
  • Proyección: Se desliga de la responsabilidad de algo y se atribuye a otra persona o cosa. 
  • Desplazamiento: Descargar la tensión en otro objeto que no provocó el conflicto.
  • Regresión: Manifiesto conflictivos de etapas anteriores que tenía superadas.
  • Somatización: Llevar un conflicto afectivo hacia tu organismo.

martes, 5 de junio de 2012

Las series complementarias.

El concepto de series complementarias sirve para explicar cómo actúan las diferentes causas que pueden ocasionar una neurosis u otro tipo de enfermedades mentales. Las series complementarias se refieren a los siguientes factores:
  • 1° factor: constitución ------> Lo innato, lo que se trae.
  • 2° factor: disposición -------> Las experiencias infantiles.
  • 3° factor: desencadenante -------> Situaciones actuales que rompen o perturban el equilibrio.
Las series complementarias 1° y 2° dan lugar a ese aspecto de la personalidad que queda más fijo o variable en cada uno, ya que los factores constitucionales en complemento con las experiencias infantiles (en especial aquellas ocurridas antes de los 5 años de vida) van a ser estables a lo largo de la vida. Depende de cómo sean esos factores para que los sucesos posteriores (Desencadenantes) puedan o no provocar desequilibrios o conflictos neuróticos que desestructuren la personalidad. Cada experiencia emocional produce en cada sujeto un impacto particular de acuerdo de con su constitución y su historia personal. 

La cuestión del padre.
La cuestión del padre es una temática central en el pensamiento psicoanalítico, pero no se trata solo de la figura psicológica de este sino de sus distintas dimensiones en la obra freudiana: desde el padre de la horda primitiva hasta las figuras que lo representan en el mundo contemporáneo. La cuestión del padre es una relevancia ineludible particularmente por las amplias y profundas connotaciones tienen en las nuevas configuraciones de la familia y de lo social, pero fundamentalmente por su representación del mundo cultural.

lunes, 4 de junio de 2012

El psicoanálisis a partir de Freud. (Carl Jung, Alfred Adler y Anna Freud).

El descubrimiento del inconsciente marcó una etapa en el desarrollo de la psicología. A partir de los hallazgos freudianos algunos de sus discípulos se separaron, en las primeras décadas del siglo XX, y generaron nuevas ideas. Entre los primeros que contribuyeron con aportes originales estuvieron Carl Gustav Jung (1875-1961) y Alfred Adler (1870-1937).
Las grandes líneas de pensamiento están representadas por la escuela inglesa y la escuela francesa, con incidencia en muchos países de América, en especial en la Argentina y el Brasil. 


Carl Jung. Se alejó al considerar que Freud asignaba importancia excesiva a los aspectos sexuales en la determinación de la personalidad. Sus aportes más significativos se basan en la relación entre la estructura psíquica y la producción cultural humana, en especial de la incorporación de contenidos filosóficos, religiosos, míticos y antropológicos. Postuló la existencia un inconsciente colectivo formado por un conjunto de imágenes o sucesos vividos desde la historia misma de la humanidad y que se transmiten de generación en generación. Dentro de él se encuentran los arquetipos heredados que nos llevan a concebir la realidad de determinada manera. Esto explica que en distinta culturas y épocas históricas surjan mitos muy parecidos. (Entre los arquetipos que identifica Jung está el de Dios).
Jung no otorga tanto significado a los sucesos del pasado individual sino al proceso de individualización que cada uno va adquiriendo a través de su vida. Es decir, a las circunstancias que moldean a cada uno en particular. Otro aspecto muy difundido de las ideas de Jung es su clasificación de la personalidad en extraversión e introversión.


Alfred Adler. Se interesó por el conocimiento práctico de las personas, en especial de los niños, en las áreas de la Psicología, la educación, el trabajo social y la higiene mental. Su aporte más original fue la postulación de la Psicología del individuo según la cual la vida humana está dominada por una meta, osea un enfoque teleológico. Sostenía Adler que, cuanto más intensa es la inferioridad infantil, más fuerte es el deseo de la superioridad que llevará al individuo a trazarse el plan de vida más adecuado para llegar a ese fin.
Según esta teoría, cada uno buscará la superación por distinto camino; según la época y las características del medio ambiente, para cada individuo la superioridad significará algo diferente. 
Para Adler el logro del equilibrio personas se obtiene cuando una persona ha podido desarrollarse satisfactoriamente en:

  1. Su trabajo.
  2. Los contactos sociales.
  3. En su vida sexual.
Anna Freud. Fue la única de los cinco hijos de Freud que siguió las teorías elaboradas por su padre. Su interés estuvo especialmente dirigido al psicoanálisis infantil, considerando las diferencias entre el psiquismo infantil y el psiquismo adulto obligaban a realizar modificaciones cuando se trataba de la cura de niños, es decir, a tratar los traumas en el verdadero momento o poco después de que se producen. Más que elaborar una teoría, Anna Freud se dedicó a la práctica del análisis de niños y adolescentes. Por eso propuso otros recursos para acercarse al inconsciente infantil: 
  • Los recuerdos de la vida infantil proporcionados por los padres;
  • Los dibujos de los niños;
  • Los juegos y su interpretación;
  • Los ensueños diurnos (los sueños "despiertos").
Se preocupó más por la dinámica mental que por su estructura, se interesó en particular por el papel del Yo al que describió como "lugar de observación" del trabajo del Ello y el Superyó, así como del inconsciente en general. Esto dio lugar a la llamada Psicología del Yo, por lo que estudió con profundidad los mecanismos de defensa. 

domingo, 3 de junio de 2012

La escuela psicoanalítica inglesa. (Klein y Winnicott).

La psicoanalista inglesa Melanie Klein elaboró su propia teoría del desarrollo del psiquismo infantil a partir del descubrimiento del inconsciente y otros postulados freudianos. Sostiene que el bebé al nacer trae un bagaje hereditario de fuertes emociones de amor y de odio. El primer contacto del bebé con el mundo exterior es a través de la relación con su madre, más precisamente con el pecho de su madre, ya que la lactancia es la actividad excluyente del bebé durante sus primeros días. El primer vínculo original (ya sea bebé-mamá o bebé-biberón-mamá) es muy importante para la futura vida emocional de ese bebé, pues a partir de él se irán modelando los sentimientos ye estableciendo las bases de la personalidad adulta. Klein habla de un "pecho bueno", expresión que comprende toda aquello que resulta gratificante para el bebé y un "pecho malo" que surge de la frustración de no tener a la madre disponible en todo momento. 
Klein estableció esta teoría mediante el ejercicio del Psicoanálisis de muchos niños llegando a su inconsciente a través de la observación de sus juegos y la relación que se establecía entre ella y el niño durante el tratamiento analítico (análisis de la transferencia donde se reedita el modo primitivo de relacionarse con los objetos). 
El modo en que el bebé pueda procesar sus primeros meses de vida le posibilitará su equilibrio psíquico futuro. A propósito del mismo, Melanie Klein plantea un concepto de salud mental como sinónimo de madurez emocional, fuerza de carácter, capacidad de manjear emociones conflictivas, equilibrio entre la vida interior y la adaptación a la realidad y una fusión exitosa entre las distintas partes de la personalidad. 


Donald W. Winnicott fue un psicoanalista inglés al igual que Melanie Klein pero con grandes diferencias teóricas con ella. Winnicott basó sus trabajos en el desarrollo del vínculo madre-bebé. A partir de sus investigaciones, estableció relaciones entre el desarrollo de los bebés y las enfermedades mentales (en especial la esquizofrenia y las conductas antisociales) aplicando sus conocimientos a la curación. 
Winnicott sostuvo que durante su primer año de vida, el bebé no tiene un psiquismo propio sino que lo constituye en relación con su madre, entorno necesario para su desarrollo posterior. 


La teoría del objeto elaborada por Winnicott da respuesta a estas cuestiones, describe las sucesivas formas en que el bebé evoluciona a partir de una dependencia absoluta con su madre hasta que logra organizar su psiquismo y diferenciarse. Distingue entre tres tipos de ojeto.

  • Objeto subjetivo: Se construye  en los primeros momentos, cuando aún no existe un no-yo, el niño está indiferenciado de su madre pero se siente sostenido por una "mamá suficientemente buena" que responde a sus necesidades. La mamá siente que el bebé es un pedazo de ella y el bebé que el pecho materno es un pedazo de él.
  • Objeto objetivamente percibido: Cuando bebé siente que la mamá se aleja (cuando no está mamando) y ya no está compartiendo siempre su espacio con ella comienza la "desilusión", advierte su ausencia y comienza a percibir sus propios límites, aquí aparece la distinción yo-no yo.
  • Objeto transicional: Winnicott observó que los bebés además de chuparse el pulgar, se llevan la sabanita a la boca, luego el puño o producen sonidos, más adelante prestan atención a la almohada o un osito. A estos objetos los llamó transicionales, algo del mundo externo que el bebé elige, y con el que comienza a relacionarse por sí mismo. Es la primera poseción del no-yo. El objeto transicional le da seguridad al niño, le permite irse "alejando" de su madre y es el nexo entre yo-no yo mediando la relación con el mundo externo, con los nuevos objetos el bebé inaugura el espacio del juego y la creatividad. 
Entre el mundo interno y la realidad hay espacios transicionales, zonas intermedias de experiencia constituida por la realidad interior del bebé y la vida proveniente el exterior. Los juguetes preferidos de los bebés sustituyen a la madre y les sirven de nuevo entorno y de base para lograr paulatinamente su autonomía y autosuficiencia. Winnicott dice que el papel del padre en el período de lactancia, que es cuando comienzan a desarrollarse estos mecanismos, es el de brindar seguridad a la madre para que pueda dedicarse a la relación madre-bebé. 
Los fenómenos transicionales no representan una etapa, ni se limitan al uso de un objeto en sí, sino que constituyen una zona de experiencia que permanece toda la vida.
Winnicott señala que la elección y la designación del nombre al objeto por parte del niño es en cierta manera "crear su mundo" y es su primera expresión de esta acción creativa.

La función materna.
Para que el desarrollo del infante sea posible, la madre cumple distintas funciones, acciones que pueden ser cumplidas no solo por la madre sino también por el padre u otras personas que la sustituyan. 
Las funciones primordiales son:
  • Sostenimiento o sostén: Mantenerlo en brazos con firmeza, arrullarlo.
  • Manipulación o manejo: Favorece en el bebé la experiencia de movimiento corporal.
  • Presentación objetal: mostrar gradualmente objetos de la realidad que puedan dar lugar al impulso creativo del bebé.
Estas funciones permiten al bebé relacionarse con los objetos para habitar el mundo. Las fallas en la función materna impiden que el niño actúe sobre su medio y sentirlo real. 
Otro concepto de Winnicott es el de self verdadero y falso self, que no se desarrolla aquí. Ambos se conforman en la primera infancia, y de su constitución dependerá en gran medida la salud mental de la vida adulta. 

sábado, 2 de junio de 2012

La escuela francesa. El pensamiento de Lacan. "El psicoanálisis solo posee un medio: la palabra del paciente"

Jacques Lacan fue un psicoanalista francés que revisó el pensamiento freudiano con un enfoque estructuralista y cuya influencia ha sido muy significativa en las últimas décadas del siglo XX en Francia, la Argentina, el Brasil y en algunos otros países.
Su relectura de la obra de Freud incluyó los aportes de la lingüística y la filosofía y afirmó que el inconsciente está estructurado como lenguaje. Lacan debe ubicarse dentro de una corriente de pensamiento estructuralista según la cual la forma en que está organizada la vida social se impone inconscientemente a los sujetos individuales. A partir de la obra de Sigmund Freud creó nuevos conceptos teóricos y propuso técnicas en relación con la cura, postulando un retorno a las fuentes, o sea a la propia palabra del creador del Psicoanálisis. 
Postuló que e inconsciente se produce, que no está en ninguna parte, es decir no hay una vida inconsciente separada, por lo tanto los sueños no se interpretan tratando de descifrar los deseos reprimidos sino que por lo que el propio sujeto puede decir de ellos, el discurso del sujeto estructura al inconsciente. El análisis se funda en esta idea de estructura, por eso no se asigna importancia a los síntomas aislados ya que su importancia está en el anudamiento significante que le da sentido, un síntoma es mucho más de lo que en apariencia muestra.
Para el Psicoanálisis lacaniano, la palabra es fundamental tanto para el diagnóstico como durante el tratamiento de los pacientes ya que la terapia es concebida como un intercambio lingüístico entre el analizado y el analista. Durante el transcurso del tratamiento se procura que el analizado logre traducir las estructuras inconscientes al lenguaje de la comunicación social. 
Durante el trabajo analítico se trata de obtener esa respuesta ya que "la palabra debe ser liberada" para lograr la cura. Lacan estableció que la constitución del sujeto está conformada por una estructura dinámica organizada por lo real, lo imaginario y lo simbólico. El inconsciente está estructurado como un lenguaje que excede la palabra ya que los significantes tiene pluralidad de sentidos, nunca remiten a un solo significado sino que se van vinculando con otros por lo que son posibles diversas resignificaciones. 
Otro concepto central en el pensamiento de Lacan es el del deseo como algo imposible de simbolizar y que siempre será insatisfecho porque justamente esa insatisfacción es necesaria para motorizarlo indefinidamente. El discurso Lacaniano habla del sujeto, del deseo y del goce como algo que se encuentra más allá del principio del placer. El sujeto se sostiene en el deseo que es algo exclusivamente humano, tal como lo es el lenguaje. 




Algunas frases claves del pensamiento de Lacan:
"Ser psicoanalista es, sencillamente, abrir los ojos ante la evidencia de que nada es más disparatado que la realidad humana".
"Mejor, pues, que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjtividad de su época".


Fue criticado respecto de la mayoría de las líneas de pensamiento psicoanalítico posterior a Freud, en especial en aquellas de tipo culturalista, porque a su juicio se "extraviaron del Psicoanálisis", centraron su objetivo en el Yo y se olvidaron de la central importancia del Ello.

viernes, 1 de junio de 2012

Psicoanálisis y sociedad.

El último siglo ha producido cambios sociales y culturales tan sustanciales que ha hecho que el contexto que dio lugar al nacimiento del psicoanálisis sea absolutamente distinto del actual y que más allá de la vigencia de los descubrimientos Freudianos, en especial la certeza del funcionamiento del inconsciente, los malestares sociales actuales son otros como así también los síntomas de las enfermedades mentales.
Ya en la segunda mitad del siglo XX, varios psiquiatras y psicólogos norteamericanos tomaron en consideración algunos aspectos de la teoría psicoanalítica, en especial la estructura del aparato psíquico y la importancia de las experiencias infantiles en el desarrollo posterior, los factores sociales y las relaciones interpersonales como agentes modeladores de la personalidad.
Los representantes más conocidos de este pensamiento son Karen Homey, Henry Sullivan y Erich Fromm, quienes consideraron que el modo de vivir de una sociedad es el resultado de complejos factores históricos, sociales, económicos y psicológicos que se manifiestan en conductas e ideas que inciden en el niño a través de su familia, la escuela y todos los grupos sociales de los que forma parte. Fueron llamados culturalistas. 
Desde las últimas décadas del siglo XX el psicoanálisis confluyó con otros campos disciplinarios para intentar abordar con mayor claridad los lazos sociales de un mundo contemporáneo posmoderno de creciente complejidad. 
La subjetividad actual está atravesada por nuevas lógicas culturales y sociales que obligan a replantear qué es lo nuevo, qué es lo viejo, qué es lo malo, qué es lo bueno, qué es ser joven, o qué es ser viejo, cuestionamientos habituales en una época que ha dejado de sostener creencias y valores certeros y busca aún significaciones válidas. 
El psicoanálisis es una disciplina vinculada con todo el quehacer humano, como toda teoría científica se propone analizar cada momento socio-histórico desde la perspectiva que esa realidad señala y por eso es que se producen nuevas explicaciones para entender los lazos vinculares y las maneras de comprender cómo se vive en la complejidad del siglo que ha comenzado.
Por otro lado, hay quienes señalan que "el mundo ha entrado al psicoanálisis a través del diván" pero aún falta para levantarlo del diván y sacarlo al mundo, resignificando sus aportes teóricos y clínicos.

jueves, 31 de mayo de 2012

La motivación



Toda actividad psíquica siempre esta motorizada por alguna necesidad que debe ser satisfecha, a la que hay que responder pues es vivida como inquietud o tensión que solo desaparece cuando se alcanza el objeto deseado, ya sea real o ideal.
La motivación puede ser consciente o inconsciente, esto se evidencia cuando nos conducimos de forma contradictoria. Puede suceder ocasionalmente o de manera permanente, este ultimo caso es posible que se trate de algún conflicto con uno mismo.
José Bleger definió a la motivación como la "conducta del porque". Ese por que no lleva a hacer, decidir o pensar algo que puede estar dentro de nosotros o pertenecer al mundo externo. Por ejemplo,planchar la ropa; escribir una canción, descubrir una teoría; entrenarse para un partido, acudir ayuda de alguien, mirar el informativo o tomar una cerveza obedecen a distintos tipos de motivaciones, las respuestas están a veces afuera y otras veces dentro de las personas que lo sienten.
La motivación incita hacia alguna meta y dirige el pensamiento y la acción, teniendo siempre la búsqueda del bienestar (placer) o de evitacion del dolor (displacer).
Cualquiera sea la motivación que pone en marcha una conducta, tiene las siguientes caracteristicas: 
  • Va dirigida en una meta.
  • Es persistente
  • Se organiza jerárquicamente (lo fisiológico se cumple antes que lo social, por ejemplo: quiero ver una película por tele pero el sueño me vence)
  • Son explicables e inexplicables
  • Es Intrinseca (surge del sujeto hacia afuera) o extrinseca (proviene del mundo externo) 
  • Esta impulsada por motivos biológicos (como puede ser el bienestar físico, el comer, el dormir y el sexo) o también impulsada por motivos sociales. 
Una de las clasificaciones mas conocidas es la que realiza Hull, que dice que la conducta esta determinada por motivos o impulsos pero que las necesidades fisiológicas no alcanzan para explicar la dinámica de la motivación humana (tengo hambre), sino que también es importante la forma en que deseo satisfacer esa necesidad (pero quiero comer algo rico), o sea el aspecto social. Aunque la sensación de hambre sea igual para todos, el "comer rico"va a diferir según la edad, la cultura, el gusto personal. Hull habla de motivos primario y secundarios:
  • Primarios: Biológicos o impulsos destinados a la supervivencia 
  • Secundarios: o aprendidos socialmente, vinculados con las necesidades afectivas de autoestima, de amor, también con la ética y la solidaridad. Entre ellos se pueden reconocer motivos de: -Logros: Deseo personal de realizar algo difícil o superar obstáculos, ("quiero aprender a tocar la guitarra"), -Poder: Necesidad de controlar el comportamiento de los demás ("finalmente tendrá que aceptar salir conmigo") y -Afiliación: Sentirnos miembros de algún grupo ("iremos en banda").
El psicólogo social norteamericano Gordon Allport ideó una teoría a la que llamo de la autonomía funcional de los motivos que expresa que los motivos se van trasformando durante el curso de la vida.

miércoles, 30 de mayo de 2012

La teoría de Maslow

Habrham Maslow fue un psicólogo humanista estadounidense(1908-1970) que afirmo que la naturaleza humana es esencialmente buena y que debe desarrolarse de acuerdo con sus necesidades, desde las biológicas mas simples (hambre,sed) hasta las de mayor complejidad como el deseo de alcanzar todo aquello que desea ser en el mas amplio plano social y de ejercicio de valores.
La pirámide gráfica la jerarquía de las necesidades humanas y su teoría defiende una vez satisfechas las necesidades básicas es posible superase hasta la autorealización, "alcanzar aquello que uno quiere ser y se alcanza con el ejercicio persistente de las capacidades personales.


martes, 29 de mayo de 2012

La frustración

La frustración es una situación que se experimenta cuando no se logra el objetivo deseado. Desde la mínima frustración cotidiana ("Ufa, se me fue el micro") hasta las mas significativas ("Tengo que dejar el cole, debo trabajar para ayudar a mi familia"), implican un aprendizaje.
Es importante para el desarrollo de la personalidad aprender a superar frustraciones, ya que la tolerancia es lo que posibilita emprender nuevos objetivos, no desalentarse ante los fracasos es una forma de madurar. La mayor o menos tolerancia a las frustraciones expresa el grado de equilibrio emocional de una persona.
La frustración es una experiencia emocional desagradable que al comienzo desorganiza la conducta "¿Y ahora que hago?", produce una paralización transitoria hasta que se toma una desicion que pasa a ser una nueva motivación relacionada con otro objetivo, presumiblemente ligado al primero: "Bueno, no aprobé esta vez, me preparo para la próxima".
Los obstáculos para conseguir lo que deseamos pueden ser internos, si dependen de uno mismo, o externos, cuando se deben a otras personas o circunstancias.
No todos los autores considerar que tolerar una frustración brinda una nueva oportunidad para madurar, por el contrario, hay otra forma de entender esto que afirma que toda frustración es seguida de algún tipo de conducta agresiva o violenta, a esto se le llama "frustración-agresión". Este tipo de respuesta no necesariamente se reflejan en una conducta agresiva para con los demás, la agresión puede ser autodirigida (asumiendo el carácter de culpa). Algo común: caerse en la calle y empezar a decir malas palabras. Algo común y mas grave: pierde el partido su cuadro favorito y la hinchada rompe todo a su paso. Hay quienes explican la violencia en la sociedad como consecuencia de la frustración de algunos sectores de la población, sin embargo esto no es suficiente porque existe una multiplicidad de variables.

lunes, 28 de mayo de 2012

Las emociones

Como veremos,una idea arraigada en algunas teorías actuales es que los afectos son los determinantes de las acciones humanas, entendiendo por ello la forma en que afectan las circunstancias, la huella que van dejando las experiencias que nos moldean desde el nacimiento.
Al hablar de afectividad es posible establecer diferencias entre los que llamamos emoción, sentimiento y pasión: 
  • Emoción. Estado afectivo intenso y de breve  duración acompañados de cambios corporales (alguien nos asusta al doblar una esquina)
  • Sentimiento. Estado afectivo de mayor duración que la emoción y menor intensidad que la pasión (amor por los hijos, por los demás), implica tomar conciencia de las emociones
  • Pasión.Estado afectivo intenso, que puede ser duradero y estable. De muy fuerte incidencia en el comportamiento, da la sensación que domina todo el comportamiento (pasión amorosa, pasión por el arte)
Las emociones son procesos afectivos básicos que ocurren frente a algo que nos sucede, es decir un estimulo que provoca alguna reacción, generalmente de duración limitada. Nos emociona una buena noticia, una mirada, un buen gol, un gesto solidario, una buena calificación, una mala noticia, una catástrofe. Estos hechos -y otros que cada uno sabe- inciden de diferente manera en la vida cotidiana determinando alegrías, temores, enojos, tristezas, según el significado que tenga para cada uno.
El origen de la palabra emoción remite a sacudir, agitar, ya que las emociones suelen estar acompañadas por manifestaciones físicas: sorprenderse, enojarse, ruborizarse. La expresión "se te nota la cara" justamente se refiere a esto, la expresion física en un estado emocional determinado.
Las emociones tienen breve duración y se encuentran asociadas con eventos concretos en inmediatos, de aquí su contenido cognitivo: "me entere de que seré papa". Puedo alegrarme o no, depende de las circunstancias, pero siento una fuerte emoción en función de un nuevo conocimiento (la noticia). Lo que se experimente en el momento de sentir alguna emoción puede comunicarse con palabras, pero en general, lo que se siente es acompañados por signos, gestos y movimientos.
Las emociones son de naturaleza subjetiva, personales e intransferibles, pero pueden transmitirse y reconocerse a través de gestos (llanto,risa,abrazo) tan habituales que aun antes de entrar den definiciones todos sabemos de que se trata cuando nos referimos a ellas. Las emociones u los afectos ligados a ellas determinan actitudes de rechazo, aceptación, huida, lucha o indiferencia ante personas, acontecimientos o ideas.Lo afectos condicionan las relaciones interpersonales ya que siguiendo su dictado se establecen relaciones de amistad, simpatía, desapego u hostilidad.
Las emociones no son estrictamente exclusivas de la especie humana, también los animales tienen reacciones emocionales (innatas, según ciertos autores) como por ejemplo el miedo frente a otros mas fuertes. Se dice que sin ellas no hubiesen sobrevivido las especies. En los sectores humanos, ademas de esas reacciones emocionales primarias, se establecen conexiones entre las emociones y las ideas complejas como los valores, que se adquieren en relación con la cultura y el miedo (me emociona una canción de The Beatles).
La psicología cognitiva define las emociones como un sistema de procesamiento de la información prioritaria para la supervivencia y adaptación al medio. Es un proceso que coordina recursos psicológicos necesarios para dar la respuesta mas rápida y puntual ante una situación concreta.
Dicen que las emociones se activan cuando nuestro aparato psíquico detecta algun cambio significativo para nosotros dan prioridad a la información relevante para nuestra supervivencia. "Camino en la madrugada por un lugar oscuro e inseguro, siento miedo que me prepara para apuntarme o huir de la forma mas tranquila posible."
Hay elementos comunes en todas las emociones, ellos son: fisiológico (temblor); su expresión (gestual o verbal) y la valoración que se tiene cada una (agradable, desagradable, placentero, peligroso).

domingo, 27 de mayo de 2012

Los conflictos

Cuando coexisten motivaciones contradictorias estamos frente a conflictos. No siempre son de carácter negativo; muchas veces obran como estímulos que nos posibilitan desarrollarnos, porque a diario se presentan situaciones que sin ser conflictivas en si misma, puede llegar a serlo en tanto no sepamos como resolverla y esto determina el conflicto. Cuando podemos resolver un conflicto, cualquiera sea su importancia hemos aprendido a  discernir, hemos considerado lo que mas nos conviene y hemos podido renunciar a algo (lo no elegido). Lo ideal no es la ausencia de conflictos, sino saber resolverlos de forma adecuada, acorde con nuestros sentimientos y necesidades. No siempre los conflictos son observables; en general, son las motivaciones inconscientes las que resultan mas difíciles de conocer y, por lo tanto de resolver.
Los conflictos psicológicos pueden ocurrir dentro de uno mismo (intrapersonales) y entre integrantes de los grupos o instituciones (interpersonales). Kurt Lewin describió tres modelos de conflicto intrapersonales.

  • Atracción-Atracción: Dos motivos atrayentes pero incompatibles, ejemplo: "Voy a andar en bici o a correr?"
  • Rechazo-Rechazo: Dos situaciones desagradables pero debe optarse por alguna, ejemplo: "Estos zapatos son horribles y las zapatillas estan rotas, pero con algo tengo que calzarme"
  • Atracción-Rechazo: dos tendencias opuestas pero ambas son compatidas por el mismo objeto, ejemplo: "Me encanta esa chica,pero es la novia de mi amigo".

sábado, 26 de mayo de 2012

Clasificación de las emociones

Hay distintas clasificaciones de las emociones pero la mayoría distingue entre emociones primarias (o básicas), secundarias: alegría, tristeza, miedo, asco, ira y algunos autores agregan sorpresa. En general pueden distinguirse por la expresión gestual que las acompaña. Las emociones secundarias o complejas no obedecen a una sola causa sino a la combinación de varias: veguenza, culpa, orgullo, celos, azoramiento, bochorno, arrogancia, diversión. Una emoción que casi todos conocemos y es difícil de evitar es el enojo (ira), pero si es posible manejarlo para evitar consecuencias posteriores. Para ello es importante identificar las circunstancias que pueden irritarnos o frustrarnos, por ejemplo si nos proponemos algo difícil y a corto plazo es probable que no lo logremos y esto nos cause un enojo que podamos haber evitado.
Las emociones primarias se desencadenan en respuesta a algo preciso en inmediato. Por ejemplo, voy por la calle y alguien me toma de atras, el miedo es lo primero que en general siento, si me doy vuelta y compruebo que es un amigo, el miedo cede y aparece la sorpresa. Si en cambio es alguien que me esta atacando, el miedo se intensifica, aqui las emociones son mas complejas: rabia, disgusto. En general es posible analizar las propias emociones y entender la de los demas ya que tienen siempre un correlato fisico. Hay expresiones en el lenguaje popular que dan cuenta de esto "ponerse blanco" (cuando la sorpresa es desagradable); "ponerse colorado" (en relacion con la verguenza, al sentirse descubiertos en algo que queremos mantener en secreto), "ponerse verde" (suele relacionarse con la rabia o la envidia).

viernes, 25 de mayo de 2012

Teoría del apego: John Bowlby

Una de las teorías para explicar el desarrollo afectivo humano es la que plantea el psicólogo John Bowlby, quien muestra en sus investigaciones que los seres humanos de todas las edades son mas felices y pueden desarrollar mejor capacidades cuando sienten que tras ellos hay una o mas personas dignas de confianza que acudirán a ellos en su ayuda o si surgen dificultades. La necesidad de una figura a la que "apegarse" no es exclusiva de la etapa infantil aunque cuando adquieren mayor importancia, como también en la adolescencia; en la etapa adulta se hace menos notoria aunque sigue vigente.
Un antecedente de los trabajos de Bowlby es el fenómeno de imprinting estudiado por Kon Rad Lorenz quien lo describió luego de observas como una familia de patos recién nacidos nadaba siguiendo a su madre. Se llama imprintig a la primera huella imborrable que queda en la especie animal, es un aprendizaje que les permite reconocer las características de sus progenitores y por lo tanto de su propia especie.
Además de los aportes de esta teoría Bowlby incluyo conceptos de psicoanálisis y de la teoría cognitiva, ya que dice que la modalidad de apego influye en la forma de vincularse y en el tipo de pensamientos, sentimientos y recuerdos que se generan en cada uno. Para este autor, el bebe nace con un repertorio de conductas que tienen la finalidad de provocar respuestas en la mama, ellas son la succión, las sonrisas reflejas, el balbuceo, la necesidad de ser acunado y el llanto, mecanismo que les permite su vinculación con quienes los rodea.Con este repertorio, los bebes buscan mantener la proximidad con la figura de apego, resistirse a la separación, protestar si se lleva a cabo (ansiedad de separación), y utilizar la figura de apego como base de seguridad desde la que explora el mundo. La teoría del apego tiene dos momentos

  • La presencia de la persona a quien el niño o la niña se apega
  • La necesidad de explorar reconocer otras personas dignas de confianza
Para conformar esta teoría del apego,Ainswhort trabajo en Uganda investigando las diferencias en la calidad de la interacción madre-hijo y su influencia en la formación del apego. Comprobó que los niños de apego seguro lloraban poco y se mostraban contentos cuando exploraban en presencia de su madre; los niños de apego inseguro que lloraban frecuentemente, incluso cuando estaban en brazos de su madre, y que había niños que parecían no mostrar apego ni conductas diferenciales hacia su madurez.
En todos los casos, los comportamientos de los niños se relacionaba con la manera en que las madres atendían sus reclamos. Esto demuestra que la teoría del apego tiene una relevancia universal, la importancia del contacto continuo con el bebe, sus cuidados y la sensibilidad a sus demandas están presentes en todos los modelos de crianzas según el medio cultural.






"Un niño que sabe que su figura de apego es accesible y sensible a sus demandas le da un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad, y la alimenta a valorar y continuar la relacion" John Bowlby

jueves, 24 de mayo de 2012

Primera conferencia de Sigmund Freud


Señoras y señores: Dictar conferencias en el Nuevo Mundo ante un auditorio ávido de saber provoca en mí un novedoso y desconcertante sentimiento. Parto del supuesto de que debo ese honor solamente al enlace de mi nombre con el tema del psicoanálisis, y por eso me propongo hablarles de este último. Intentaré proporcionarles en la más apretada síntesis un panorama acerca de la historia, la génesis y el ulterior desarrollo de este nuevo método de indagación y terapia.


Si constituye un mérito haber dado nacimiento al psicoanálisis, ese mérito no es mío. Yo no participé en sus inicios. Era un estudiante preocupado por pasar sus últimos exámenes cuando otro médico de Viena, el doctor Josef Breuer, aplicó por primera vez ese procedimiento a una muchacha afectada de histeria (desde 1880 hasta 1882). De ese historial clínico y terapéutico nos ocuparemos; ahora. Lo hallarán expuesto con detalle en Estudios sobre la histeria [1895], publicados luego por Breuer y por mí.


Una sola observación antes de empezar: no sin satisfacción me he enterado de que la mayoría de mis oyentes no pertenecen al gremio médico. No tengan ustedes cuidado; no hace falta una particular formación previa en medicina para seguir mi exposición. Es cierto que por un trecho avanzaremos junto con los médicos, pero pronto nos separaremos para acompañar al doctor Breuer en un peculiarísimo camino.


La paciente del doctor Breuer, una muchacha de veintiún años, intelectualmente muy dotada, desarrolló en el trayecto de su enfermedad, que se extendió por dos años, una serie de perturbaciones corporales y anímicas merecedoras de tomarse con toda seriedad. Sufrió una parálisis con rigidez de las dos extremidades del lado derecho, que permanecían insensibles, y a veces esta misma afección en los miembros del lado izquierdo; perturbaciones en los movimientos oculares y múltiples deficiencias en la visión, dificultades para sostener la cabeza, una intensa tussis nervosa, asco frente a los alimentos y en una ocasión, durante varias semanas, incapacidad para beber no obstante una sed martirizadora; además, disminución de la capacidad de hablar, al punto de no poder expresarse o no comprender su lengua materna, y, por último, estados de ausencia, confusión, deliria, alteración de su personalidad toda, a los cuales consagraremos luego nuestra atención.


Al tomar conocimiento ustedes de semejante cuadro patológico, se inclinarán a suponer, aun sin ser médicos, que se trata de una afección grave, probablemente cerebral, que ofrece pocas perspectivas de restablecimiento y acaso lleve al temprano deceso de los aquejados por ella. Admitan, sin embargo, esta enseñanza de los médicos: para toda una serie de casos que presentan esas graves manifestaciones está justificada otra concepción, mucho más favorable. Si ese cuadro clínico aparece en una joven en quien una indagación objetiva demuestra que sus órganos internos vitales (corazón, riñones) son normales, pero que ha experimentado violentas conmociones del ánimo, y si en ciertos caracteres más finos los diversos síntomas se apartan de lo que cabría esperar, los médicos no juzgarán muy grave el caso. Afirmarán no estar frente a una afección orgánica del cerebro, sino ante ese enigmático estado que desde los tiempos de la medicina griega recibe el nombre de histeria y es capaz de simular toda una serie de graves cuadros. Por eso no disciernen peligro mortal y consideran probable una recuperación -incluso total- de la salud. No siempre es muy fácil distinguir una histeria de una afección orgánica grave. Pero no necesitamos saber cómo se realiza un diagnóstico diferencial de esta clase; bástenos la seguridad de que justamente el caso de la paciente de Breuer era uno de esos en que ningún médico experto erraría el diagnóstico de histeria. En este punto podemos traer, del informe clínico, un complemento: ella contrajo su enfermedad mientras cuidaba a su padre, tiernamente amado, de una grave dolencia que lo llevó a la tumba, y a raíz de sus propios males debió dejar de prestarle esos auxilios.


Hasta aquí nos ha resultado ventajoso avanzar junto con los médicos, pero pronto nos separaremos de ellos. En efecto, no esperen ustedes que las perspectivas del tratamiento médico hayan de mejorar esencialmente para el enfermo por el hecho de que se le diagnostique una histeria en lugar de una grave afección cerebral orgánica. Frente a las enfermedades graves del encéfalo, el arte médico es impotente en la mayoría de los casos, pero el facultativo tampoco sabe obrar nada contra la afección histérica. Tiene que dejar librados a la bondadosa naturaleza el momento y el modo en que se realice su esperanzada prognosis.


Entonces, poco cambia para el enfermo al discernírsele la histeria; es al médico a quien se le produce una gran variación. Podemos observar que su actitud hacia el histérico difiere por completo de la que adopta frente al enfermo crónico. No quiere dispensar al primero el mismo grado de interés que al segundo, pues su dolencia es mucho menos seria, aunque parezca reclamar que se la considere igualmente grave. Pero no es este el único motivo. El médico, que en sus estudios ha aprendido tantas cosas arcanas para el lego, ha podido formarse de las causas y alteraciones patológicas (p. ej., las sobrevenidas en el encéfalo de una persona afectada de apoplejía o neoplasia) unas representaciones que sin duda son certeras hasta cierto grado, puesto que le permiten entender los detalles del cuadro clínico. Ahora bien, todo su saber, su previa formación patológica y anatomo-fisiológica, lo desasiste al enfrentar las singularidades de los fenómenos histéricos. No puede comprender la histeria, ante la cual se encuentra en la misma situación que el lego. He ahí algo bien ingrato para quien tanto se precia de su saber en otros terrenos. Por eso los histéricos pierden su simpatía; los considera como unas personas que infringen las leyes de su ciencia, tal como miran los ortodoxos a los heréticos; les atribuye toda la malignidad posible, los acusa de exageración y deliberado engaño, simulación, y los castiga quitándoles su interés.


Pues bien; el doctor Breuer no incurrió en esta falta con su paciente: le brindó su simpatía e interés, aunque al comienzo no sabía cómo asistirla. Es probable que se lo facilitaran las notables cualidades espirituales y de carácter de ella, de las que da testimonio en el historial clínico que redactó. Su amorosa observación pronto descubrió el camino que le posibilitaría el primer auxilio terapéutico.


Se había notado que en sus estados de ausencia, de alteración psíquica con confusión, la enferma solía murmurar entre sí algunas palabras que parecían provenir de unos nexos en que se ocupase su pensamiento. Entonces el médico, que se hizo informar acerca de esas palabras, la ponía en una suerte de hipnosis y en cada ocasión se las repetía a fin de moverla a que las retornase. Así comenzaba a hacerlo la enferma, y de ese modo reproducía ante el médico las creaciones psíquicas que la gobernaban durante las ausencias y se habían traslucido en esas pocas palabras inconexas. Eran fantasías tristísimas, a menudo de poética hermosura -sueños diurnos, diríamos nosotros-, que por lo común tomaban como punto de partida la situación de una muchacha ante el lecho de enfermo de su padre. Toda vez que contaba cierto número de esas fantasías, quedaba como liberada y se veía reconducida a la vida anímica normal. Ese bienestar, que duraba varías horas, daba paso al siguiente día a una nueva ausencia, vuelta a cancelar de igual modo mediante la enunciación de las fantasías recién formadas. No era posible sustraerse a la impresión de que la alteración psíquica exteriorizada en las ausencias era resultado del estímulo procedente de estas formaciones de fantasía, plenas de afecto en grado sumo. La paciente misma ' que en la época de su enfermedad, asombrosamente, sólo hablaba y comprendía el inglés, bautizó a este novedoso tratamiento como «talking cure» {«cura de conversación»} o lo definía en broma como «chimney-sweeping» {«deshollinado de chimenea»}.


Pronto se descubrió como por azar que mediante ese deshollinamiento del alma podía obtenerse algo más que una eliminación pasajera de perturbaciones anímicas siempre recurrentes. También se conseguía hacer desaparecer los síntomas patológicos cuando en la hipnosis se recordaba, con exteriorización de afectos, la ocasión y el asunto a raíz del cual esos síntomas se habían presentado por primera vez. «En el verano hubo un período de intenso calor, y la paciente sufrió mucha sed; entonces, y sin que pudiera indicar razón alguna, de pronto se le volvió imposible beber. Tomaba en su mano el ansiado vaso de agua, pero tan pronto lo tocaban sus labios, lo arrojaba de sí como si fuera una hidrofóbica. Era evidente que durante esos segundos caía en estado de ausencia. Sólo vivía a fuerza de frutas, melones, etc., que le mitigaban su sed martirizadora. Cuando esta situación llevaba ya unas seis semanas, se puso a razonar en estado de hipnosis acerca de su dama de compañía inglesa, a quien no amaba, y refirió entonces con todos los signos de la repugnancia cómo había ido a su habitación, y ahí vio a su perrito, ese asqueroso animal, beber de un vaso. Ella no dijo nada pues quería ser cortés. Tras dar todavía enérgica expresión a ese enojo que se le había quedado atascado, pidió de beber, tomó sin inhibición una gran cantidad de agua y despertó de la hipnosis con el vaso en los labios. Con ello la perturbación desaparecía para siempre».


Permítanme detenerme un momento en esta experiencia. Hasta entonces nadie había eliminado un síntoma histérico por esa vía, ni penetrado tan hondo en la inteligencia de su causación. No podía menos que constituir un descubrimiento de los más vastos alcances si se corroboraba la expectativa de que también otros síntomas, y acaso la mayoría, nacían de ese modo en los enfermos e igualmente se los podía cancelar. Breuer no ahorró esfuerzos para convencerse de ello, y pasó a investigar de manera planificada la patogénesis de los otros síntomas, más graves. Y así era, efectivamente; casi todos los síntomas habían nacido como unos restos, como unos precipitados si ustedes quieren, de vivencias plenas de afecto a las que por eso hemos llamado después. «traumas psíquicos»; y su particularidad se esclarecía por la referencia a la escena traumática que los causó. Para decirlo con un tecnicismo, eran determinados {determinieren} por las escenas cuyos restos mnémicos ellos figuraban, y ya no se debía describirlos como unas operaciones arbitrarias o enigmáticas de la neurosis. Anotemos sólo una desviación respecto de aquella expectativa. La que dejaba como secuela al síntoma no siempre era una vivencia única; las más de las veces habían concurrido a ese efecto repetidos y numerosos traumas, a menudo muchísimos de un mismo tipo. Toda esta cadena de recuerdos patógenos debía ser reproducida luego en su secuencia cronológica, y por cierto en sentido inverso: los últimos primero, y los primeros en último lugar; era de todo punto imposible avanzar hasta el primer trauma, que solía ser el más eficaz, saltando los sobrevenidos después.


Querrán ustedes, sin duda, que les comunique otros ejemplos de causación de síntomas histéricos, además de esta aversión al agua por asco al perro que bebió del vaso. Empero, si deseo cumplir mi programa, debo limitarme a muy pocas muestras. Así, Breuer refiere que las perturbaciones en la visión de la enferma se reconducían a ocasiones «de este tipo: la paciente estaba sentada, con lágrimas en los ojos, junto al lecho de enfermo de su padre, cuando este le preguntó de pronto qué hora era; ella no veía claro, hizo un esfuerzo, acercó el reloj a sus ojos y entonces la esfera se le apareció muy grande (macropsia y strabismus convergens); o bien se esforzó por sofocar las lágrimas para que el padre no las viera». Por otra parte, todas las impresiones patógenas venían de la época en que participó en el cuidado de su padre enfermo. «Cierta vez hacía vigilancia nocturna con gran angustia por el enfermo, que padecía alta fiebre, y en estado de tensión porque se esperaba a un cirujano de Viena que practicaría la operación. La madre se había alejado por un rato, y Anna estaba sentada junto al lecho del enfermo, con el brazo derecho sobre el respaldo de la silla. Cayó en un estado de sueño despierto y vio cómo desde la pared una serpiente negra se acercaba al enfermo para morderlo. (Es muy probable que en el prado que se extendía detrás de la casa aparecieran de hecho algunas serpientes y ya antes hubieran provocado terror a la muchacha, proporcionando ahora el material de la alucinación.) Quiso espantar al animal pero estaba como paralizada; el brazo derecho, pendiente sobre el respaldo, se le había «dormido», volviéndosele anestésico y parético, y cuando lo observó los dedos se mudaron en pequeñas serpientes rematadas en calaveras (las uñas). Probablemente hizo intentos por ahuyentar a la serpiente con la mano derecha paralizada, y por esa vía su anestesia y parálisis entró en asociación con la alucinación de la serpiente. Cuando esta hubo desaparecido, quiso en su angustia rezar, pero se le denegó toda lengua, no pudo hablar en ninguna, hasta que por fin dio con un verso infantil en inglés y entonces pudo seguir pensando y orar en esa lengua». Al recordar esta escena en la hipnosis, quedó eliminada también la parálisis rígida del brazo derecho, que persistía desde el comienzo de la enfermedad, llegando así a su fin el tratamiento.


Cuando años después yo empecé a aplicar el método de indagación y tratamiento de Breuer a mis propios pacientes, hice experiencias que coincidían en un todo con las de él. Una dama de unos cuarenta años sufría de un tic, un curioso ruido semejante a un chasquido que ella producía a raíz de cualquier emoción y aun sin ocasión visible. Tenía su origen en dos vivencias cuyo rasgo común era que ella se había propuesto no hacer ruido alguno, a pesar de lo cual, por una suerte de voluntad contraria, rompió el silencio justamente con aquel chasquido: una vez, cuando al fin había conseguido hacer dormir con gran trabajo a su hija enferma y se dijo que ahora tenía que guardar un silencio absoluto para no despertarla, y la otra, cuando durante un viaje en coche con sus dos hijas los caballos se espantaron con la tormenta, y ella pretendió evitar cuidadosamente todo ruido para que los animales no se asustaran todavía más. Les doy este ejemplo entre muchos otros consignados en Estudios sobre la histeria.


Señoras y señores, si me permiten ustedes la generalización que es inevitable aun tras una exposición tan abreviada, podemos verter en esta fórmula el conocimiento adquirido hasta ahora: Nuestros enfermos de histeria padecen de reminiscencias. Sus síntomas son restos y símbolos mnémicos de ciertas vivencias (traumáticas). Una comparación con otros símbolos, mnémicos de campos diversos acaso nos lleve a comprender con mayor profundidad este simbolismo. También los monumentos con que adornamos nuestras grandes ciudades son unos tales símbolos mnémicos. Si ustedes van de paseo por Londres, hallarán, frente a una de las mayores estaciones ferroviarias de la ciudad, una columna gótica ricamente guarnecida, la Charing Cross. En el siglo XIII, uno de los antiguos reyes de la casa de Plantagenet hizo conducir a Westminster los despojos de su amada reina Eleanor y erigió cruces góticas en cada una de las estaciones donde el sarcófago se depositó en tierra; Charing Cross es el último de los monumentos destinados a conservar el recuerdo de este itinerario doliente. En otro lugar de la ciudad, no lejos del London Bridge, descubrirán una columna más moderna, eminente, que en aras de la brevedad es llamada «The Monument». Perpetúa la memoria del incendio que en 1666 estalló en las cercanías y destruyó gran parte de la ciudad. Estos monumentos son, pues, símbolos mnémicos como los síntomas histéricos; hasta este punto parece justificada la comparación. Pero, ¿qué dirían ustedes de un londinense que todavía hoy permaneciera desolado ante el monumento recordatorio del itinerario fúnebre de la reina Eleanor, en vez de perseguir sus negocios con la premura que las modernas condiciones de trabajo exigen o de regocijarse por la juvenil reina de su corazón? ¿O de otro que ante «The Monument» llorara la reducción a cenizas de su amada ciudad, que empero hace ya mucho tiempo que fue restaurada con mayor esplendor todavía? Ahora bien, los histéricos y los neuróticos todos se comportan como esos dos londinenses no prácticos. Y no es sólo que recuerden las dolorosas vivencias de un lejano pasado; todavía permanecen adheridos a ellas, no se libran del pasado y por él descuidan la realidad efectiva y el presente. Esta fijación de la vida anímica a los traumas patógenos es uno de los caracteres más importantes y de mayor sustantividad práctica de las neurosis.


Les concedo de buen grado la objeción que quizá formulan ustedes en este momento, considerando el historial clínico de la paciente de Breuer. En efecto, todos sus traumas provenían de la época en que cuidaba a su padre enfermo, y sus síntomas sólo pueden concebirse como unos signos recordatorios de su enfermedad y muerte. Por tanto, corresponden a un duelo, y no hay duda de que una fijación a la memoria del difunto tan poco tiempo después de su deceso no tiene nada de patológico, sino que más bien responde a un proceso de sentimiento normal. Yo se los concedo; la fijación a los traumas no es nada llamativo en el caso de la paciente de Breuer. Pero en otros, como el del tic tratado por mí, cuyos ocasionamientos se remontaban a más de quince y a diez años, el carácter de la adherencia anormal al pasado resulta muy nítido, y es probable que la paciente de Breuer lo habría desarrollado igualmente de no haber iniciado tratamiento catártico transcurrido un lapso tan breve desde la vivencia de los traumas y la génesis de los síntomas.


Hasta aquí sólo hemos elucidado el nexo de los síntomas histéricos con la biografía de los enfermos; en este punto, a partir de otros dos aspectos de la observación de Breuer podemos obtener una guía acerca del modo en que es preciso concebir el proceso de la contracción de la enfermedad y del restablecimiento.


En primer lugar, corresponde destacar que la enferma de Breuer, en casi todas las situaciones patógenas, debió sofocar una intensa excitación en vez de posibilitarle su decurso mediante los correspondientes signos de afecto, palabras y acciones. En la pequeña vivencia con el perro de su dama de compañía, sofocó, por miramiento hacía ella, toda exteriorización de su muy intenso asco; y mientras vigilaba Junto al lecho de su padre, tuvo el permanente cuidado de no dejar que el enfermo notara nada de su angustia y dolorosa desazón. Cuando después reprodujo ante el médico esas mismas escenas, el afecto entonces inhibido afloró con particular violencia, como si se hubiera reservado durante todo ese tiempo. Y en efecto: el síntoma que había quedado pendiente de esa escena cobraba su máxima intensidad a medida que uno se acercaba a su causación, para desaparecer tras la completa tramitación de esta última. Por otro lado, pudo hacerse la experiencia de que recordar la escena ante el médico no producía efecto alguno cuando por cualquier razón ello discurría sin desarrollo de afecto. Los destinos de estos afectos, que uno podía representarse como magnitudes desplazables, eran entonces lo decisivo tanto para la contracción de la enfermedad como para el restablecimiento. Así resultó forzoso suponer que aquella sobrevino porque los afectos desarrollados en las situaciones patógenas hallaron bloqueada una salida normal, y la esencia de su contracción consistía en que entonces esos afectos «estrangulados» eran sometidos a un empleo anormal. En parte persistían como unos lastres duraderos de la vida anímica y fuentes de constante excitación; en parte experimentaban una trasposición a inusuales inervaciones e inhibiciones corporales que se constituían como los síntomas corporales del caso. Para este último proceso hemos acuñado el nombre de conversión histérica. Lo corriente y normal es que una parte de nuestra excitación anímica sea guiada por el camino de la inervación corporal, y el resultado de ello es lo que conocemos como «expresión de las emociones». Ahora bien, la conversión histérica exagera esa parte del decurso de un proceso anímico investido de afecto; corresponde a una expresión mucho más intensa, guiada por nuevas vías, de la emoción. Cuando un cauce se divide en dos canales, se producirá la congestión de uno de ellos tan pronto como la corriente tropiece con un obstáculo en el otro.


Lo ven ustedes; estamos en vías de obtener una teoría puramente psicológica de la histeria, en la que adjudicamos el primer rango a los procesos afectivos.


Una segunda observación de Breuer nos fuerza ahora a conceder una significatividad considerable a los estados de conciencia entre los rasgos característicos del acontecer patológico. La enferma de Breuer mostraba múltiples condiciones anímicas (estados de ausencia, confusión y alteración del carácter) junto a su estado normal. En este último no sabía nada de aquellas escenas patógenas ni de su urdimbre con sus síntomas; había olvidado esas escenas, o en todo caso desgarrado la urdimbre patógena. Cuando se la ponía en estado de hipnosis, tras un considerable gasto de trabajo se lograba reevocar en su memoria esas escenas, y merced a este trabajo de recuerdo los síntomas eran cancelados. La interpretación de estos hechos habría provocado gran desconcierto si las experiencias y experimentos del hipnotismo no hubieran indicado ya el camino. El estudio de los fenómenos hipnóticos nos había familiarizado con la concepción, sorprendente al comienzo, de que en un mismo individuo son posibles varios agrupamientos anímicos que pueden mantener bastante independencia recíproca, «no saber nada» unos de otros, y atraer hacia sí alternativamente a la conciencia. En ocasiones se observan también casos espontáneos de esta índole, que se designan como de «double conscience» {«doble conciencia»}. Cuando, dada esa escisión de la personalidad, la conciencia permanece ligada de manera constante a uno de esos dos estados, se lo llama el estado anímico conciente, e inconciente al divorciado de él. En los consabidos fenómenos de la llamada "sugestión pos-hipnótica", en que una orden impartida durante la hipnosis se abre paso luego de manera imperiosa en el estado normal, se tiene un destacado arquetipo de los influjos que el estado conciente puede experimentar por obra del que para él es inconciente; y siguiendo este paradigma se logra ciertamente explicar las experiencias hechas en el caso de la histeria. Breuer se decidió por la hipótesis de que los síntomas histéricos nacían en unos particulares estados anímicos que él llamó hipnoides. Excitaciones que caen dentro de tales estados hipnoides devienen con facilidad patógenas porque ellos no ofrecen las condiciones para un decurso normal de los procesos excitatorios. De estos nace entonces un insólito producto: el síntoma, justamente; y este se eleva y penetra como un cuerpo extraño en el estado normal, al que le falta, en cambio, toda noticia sobre la situación patógena hipnoide. Donde existe un síntoma, se encuentra también una amnesia, una laguna del recuerdo; y el llenado de esa laguna conlleva la cancelación de las condiciones generadoras del síntoma.


Me temo que esta parte de mi exposición no les haya parecido muy trasparente. Pero consideren que se trata de novedosas y difíciles intuiciones, que quizá no puedan aclararse mucho más: prueba de que no hemos avanzado todavía un gran trecho en nuestro conocimiento. Por lo demás, la tesis de Breuer acerca de los estados hipnoides demostró ser estorbosa y superflua, y el actual psicoanálisis la ha abandonado. Les diré luego, siquiera indicativamente, qué influjos y procesos habrían de descubrirse tras esa divisoria de los estados hipnoides postulados por Breuer. Habrán recibido ustedes, sin duda, la justificada impresión de que las investigaciones de Breuer sólo pudieron ofrecerles una teoría harto incompleta y un esclarecimiento insatisfactorio de los fenómenos observados; pero las teorías no caen del cielo, y con mayor justificación todavía deberán ustedes desconfiar si alguien les ofrece ya desde el comienzo de sus observaciones una teoría redonda y sin lagunas. Es que esta última sólo podría ser hija de la especulación y no el fruto de una explotación de los hechos sin supuestos previos.